Santiago (Lunes, 25-06-2012, Gaudium Press) El sábado 23 de junio en el Santuario Basílica de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, dos jóvenes diáconos de la congregación de los Padres Redentoristas recibieron el sacramento del orden sagrado de manos del Arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati.

Con mucha alegría y profunda fe cientos de fieles, entre ellos familiares, amigos y delegados parroquiales que repletaron el templo, siguieron atentos el ceremonial por el cual Mauricio Adrián Castillo Navia y Oscar Reinaldo Cuadra Silva consagraron su vida al servicio de Dios, del Evangelio y la Iglesia.

La eucaristía fue concelebrada por el padre Mauricio Pizarro, provincial de los Redentoristas; por el Rector del Santuario, padre Pedro Irizar, y por una veintena de religiosos de la congregación y sacerdotes diocesanos.

Desde la redención de Cristo, Dios Padre, por la fuerza de su Espíritu, abre para la Iglesia nuevos caminos de redención y de salvación

Durante su homilía, monseñor Ezzati señaló que "desde que Jesucristo se ha hecho hombre, desde que ha muerto en la cruz y ha resucitado para nosotros, ya no respiramos el aire dañino del pecado y de la muerte, sino que nuestra vida se desarrolla en un ambiente nuevo de gracia y de misericordia de Dios".

 

"¡Qué confianza tan grande nos da para nuestra vida de todos los días y para los problemas que podemos enfrentar el saber que Jesucristo ha vencido la muerte y el pecado, y que desde la redención de Cristo, Dios Padre, por la fuerza de su Espíritu, abre para la Iglesia nuevos caminos de redención y de salvación", agregó.

En este mismo sentido, el prelado destacó a los presentes que "los cristianos no vivimos bajo el peso de nuestra miseria, vivimos en la luz de la misericordia, de la bondad, de la salvación de nuestro Dios, y desde que Cristo ha resucitado, siempre el Espíritu abre caminos nuevos".

En consonancia con el texto evangélico anunciado, el Arzobispo expresó que "la verdad más sublime y más bella de nuestra vida no es el pecado, sino que es la redención de Jesucristo" y dirigiéndose a los nuevos sacerdotes les recordó que "su misión primera, la más esencial, es la de ser anunciadores, profetas de esta maravillosa noticia que nos viene del Padre Dios y que se ha hecho carne en Jesucristo. Sean profetas de vida, sean profetas de gracia, de esperanza, porque la esperanza que no engaña está puesta en Jesucristo redentor".

"Sean sacerdotes que hacen presente la misericordia de Dios"

Dando gracias a Dios por estas vocaciones, monseñor Ezzati, dijo a los nuevos presbíteros que el estilo de vida que la Iglesia propone a los sacerdotes es por sobre todo, una vida entregada al servicio de los demás, como Jesucristo "que se inclina para lavar los pies a los discípulos, que acoge a los pecadores, que acoge a la mujer que se arrodilla ante él, que acoge en la cruz al ladrón que le pide perdón por su falta de fe".

"Sean sacerdotes que hacen presente la misericordia de Dios, siéntanse siempre servidores de sus hermanos, y por eso aprendan de Jesús, que nos ha dicho que él es manso y humilde de corazón, que siendo Señor, no se sienta a la mesa, sino que se pone a servir a los que están a la mesa", dijo.

Al concluir su mensaje, el Pastor de Santiago les recordó también que "van a ejercer su ministerio en un tiempo en que pareciera que mucha gente quisiera vivir al margen de Dios y al margen de los demás, construyéndose a sí mismos, como individuos, encerrados en sus propios intereses" y en este contexto, su vida tiene que ser verdaderamente "una vida de testimonio y de anuncio de que sin Dios no somos nada, que solos, sin la comunidad de la Iglesia, no nos podemos realizar ni como personas humanas ni como cristianos".

Finalmente solicitó encarecidamente a la comunidad presente orar por ellos, para que sean perseverantes y generosos en el ejercicio de su ministerio sacerdotal.